BIEN ACABA LO QUE BIEN EMPIEZA

El Zalaeta se proclama brillante campeón 2010 del VII Torneo Intercentros al derrotar por 3 goles a 1 al IES de Sabón.
Una trayectoria de película consigue situar al Zalaeta en lo más alto del pódium.
Uno de los aspectos más claros de esta Edición del Torneo fue que el IES Menéndez Pidal, por todos conocido como Zalaeta, planificó más y mejor que nadie su discurrir por el Torneo. Todo empezó el año pasado cuando los responsables del Centro del Orzán decidieron sumarse a un proyecto deportivo impulsado por ACM (Asociación Cultural-Deportiva Coruña Metropolitana), el VII Torneo Intercentros. Los "novatos" tenían que recuperar el tiempo perdido y mostrarse a todos y, sobre todo, a ellos mismos, como un equipo con posibilidades. Y que mejor piedra de toque que jugar el primer amistoso de pretemporada con el campeón del 2009, el IES Manuel Murguía de Arteixo. El resultado, 3-0 a favor de los coruñeses, terminó de convencer a los descreídos propios y ajenos de que era posible participar en el Torneo con garantías de hacer un papel digno y competitivo. A partir de esa piedra de toque el respaldo interno fue total. En la fase de Grupos, el Zalaeta siguió cosechando grandes resultados, 3 victorias (contra Elviña, Otero Pedrayo y Blanco Amor) y una ajustada derrota por la mínima (1-2) precisamente contra sus rivales en la final, el IES de Sabón.
Al quedar 2º de grupo la difícil semifinal le tocó afrontarla frente al Calvo Sotelo, campeón del Grupo A y eterno aspirante al título, aunque parece tener algún síndrome de alcanzar la cima, pues falla en momentos decisivos año tras año. El Zalaeta solventó la semifinal con holgura, mostrándose en ese momento como claro favorito al título, sólo había que ver las encuesta de la página web de la Asociación (acmetropolitana.com). Sin embargo, la semifinal dejaría algunas heridas en el conjunto coruñés. El que a la postre sería nombrado como máximo goleador del Torneo, Andrés Pardo, vería una tarjeta roja que le dejaba sin posibilidades de jugar la gran final. ¿Qué hubiera pasado si Andrés no jugase la final? Nunca lo sabremos. El caso es que el órgano potestativo de la Asociación para asuntos deportivos y disciplinarios, decidió levantar la sanción de un partido que penaba sobre el jugador y le permitió disputar la final al bravo jugador verdinegro, bueno, a él y a otros dos jugadores del Calvo Sotelo, que también habían visto roja directa en el disputado partido de semifinales.
Y en la final esperaba el IES de Sabón, un conjunto que lleva dos años en el Torneo, siempre con extraordinarios resultados deportivos. El año pasado alcanzó las semifinales y sólo los penaltis lo apartaron de la final. En esta ocasión parecía tener la lección aprendida para levantar la copa. Es un equipo hecho a sí mismo, los jugadores son el equipo y el equipo son los jugadores. No tienen ni por asomo el apoyo o la infraestructura detrás que tiene el Zalaeta, pero los objetivos comunes, sobre todo ganar y demostrar que son buenos futbolistas, los hace temibles. Ese afán por la victoria les permitió desarrollar una fase de grupos tranquila. Para muchos observadores eran los favoritos y lo demostraron partido tras partido. Tal fue la superioridad mostrada, que se permitieron el lujo de perder el último partido de la fase de grupos, frente a Elviña, pues fuese cual fuese el resultado quedaban de primeros.
El rival de los de Arteixo en semifinales era Las Esclavas, verdadera revelación del Torneo de este año, un equipo sobrio y seguro, tan seguro que acabó ganando el Trofeo al equipo menos batido del Torneo. Sabón llegó al partido justo de efectivos, pero con la suficiente calidad para pasar la semifinal, aunque fuese por penaltis. Los penaltis que le apartaron de la final el año pasado le permitían ahora alcanzar la gran final. No obstante, a pesar de una extraordinaria trayectoria deportiva en cuanto a resultados, no podíamos decir lo mismo del verdadero talón de Aquiles de los de Arteixo: el problema disciplinario. En todos los partidos era raro que no hubiese algún expulsado rojinegro. Los jugadores confiaban en su gran calidad para ir tumbando a los rivales. La amnistía dictada por el órgano competente de la Asociación después de terminada la fase de Grupos, propició que los jóvenes de Arteixo pasasen vírgenes de tarjetas a las semifinales. Como después de uno de los mejores partidos del Torneo, sino el mejor, la semifinal entre Sabón y Las Esclavas, los arteixanos no vieron ninguna cartulina roja, pudieron llegar con todos sus efectivos a la final.
La final es otra cosa, es una película dentro de la película. El adorno musical que tenía previsto la Organización no salió demasiado bien, menos mal que en esta época están los gaiteros asiduos de A Torre poniendo sus notas en el ambiente. No obstante, equipos y trío arbitral formaron con la pompa que requería la gran final. Desde el principio del partido Zalaeta creía que únicamente ellos podrían ganar el título, mientras Sabón se mostraba como un equipo deslavazado y sin demasiados recursos ofensivos. El público que asistió al campo era mayoritariamente favorable a los coruñeses, tal vez porque los alumnos, amigos y familiares de los jugadores coruñeses se habían contagiado de la euforia general de su equipo. Y así comenzaron a llegar los goles. Cuando quiso abrir de todo los ojos Sabón y ser consciente de que no era suficiente lo que estaban poniendo encima del campo para enfrentarse a un equipo que creía tanto en sus posibilidades, ya se encontraba con un 3-1 en contra, resultado con el que se llegaría al descanso. El portero de los del polígono, Adrián Serrano, excelente, no era suficiente para parar las acometidas de los verdinegros, incluso a pesar de que adivinó el lado por el que Andrés Pardo lanzó el penalti que suponía el 2-0; el sensacional lanzamiento, pegado al poste, no pudo desviarlo.
Y con el resultado en el descanso estábamos especulando todos, jugadores y espectadores, cuando comenzó la transformación de algunos futbolistas de Sabón. La tensión comenzó a dispararse en la 2ª parte. Algunas entradas parecían malintencionadas y tras cada pitido del árbitro llegaban las protestas de los de Arteixo. El panorama comenzaba a verse muy mal y, desgraciadamente, se confirmaron los temores. Las continuas protestas de Sabón propiciaron una 2ª tarjeta amarilla en el minuto 23 de la segunda parte y entonces se desató la locura en algunos jugadores. Con los ánimos crispados se sucedieron las tarjetas rojas, pocas veces una jugada tan nimia provocó semejante desenlace. El concejal de deportes del Ayuntamiento de A Coruña y don Arsenio Iglesias, invitados de honor, no daban crédito a lo que veían. Ambos comentarían al final del encuentro, como norma que deben aprender los jugadores de Sabón, que "el fútbol es sólo fútbol", o debería serlo. El caso es que en ese minuto, el colegiado del encuentro se vio obligado a decretar el final del choque y el principio de la fiesta de los "zalaetos". La Organización reconoce el extraordinario éxito del conjunto coruñés, pero no puede estar satisfecha, ni mucho menos, de cómo transcurrió la final. El comportamiento antideportivo de algunos jugadores de Sabón es censurable y, tal vez, les traiga consecuencias en una hipotética futura participación en la próxima edición del Torneo.
En su defensa, aunque tengan poca, hay que decir que una vez quedaron en el campo para la inmediata entrega de trofeos, ya con ausencia de los árbitros, los revoltosos, ahora calmados por algunos compañeros que en ningún momento entraron en el acoso a los árbitros, asistieron a la entrega de trofeos y reconocieron, como verdaderos deportistas, la justa victoria del rival, felicitando a los ganadores.
Y mientras esto sucedía en el campo Nº 2, ¿qué sucedió en la Final de consolación? Pues que el conjunto de Las Esclavas le ganaba 5-2 al Calvo Sotelo, demostrando su condición de equipo sorpresa y poniendo de relieve que el interés por dejar un buen sabor de boca en su primera participación en el Torneo pesaba más que el ansia del Calvo Sotelo por subirse al pódium. Los de la Diputación, con un equipo sin algunos titulares, disputaron un partido equilibrado, relajado, donde el interés estaba en pasar una buena tarde de fútbol y quedarse a ver la 2ª parte de la gran Final y recoger el premio que correspondiese. En la Fase de Grupos ya se habían enfrentado los dos conjuntos, con resultado final de empate a uno, pero el partido era para disfrutar, sin las tensiones de una verdadera final o eliminatoria trascendental y, prueba de ello, es que el colegiado no enseñó ninguna tarjeta ¡Ay, si los de Sabón les hubiesen echado un vistazo a los dos conjuntos y hubiesen adoptado su actitud! Lo cierto es que ambos conjuntos se dieron el madrugón vespertino, el partido comenzó a las 15:20, para no eclipsar la Final. Algún jugador, todavía sin hacer la digestión, ya estaba cambiándose en el vestuario. El caso es que, tal vez para agradecer su madrugón, los encargados de las instalaciones los enviaron al campo Nº 2, recinto que iba a albergar la Final minutos después. Esta circunstancia propició la anécdota de la jornada, pues la final de consolación se disputó en 2 campos, la primera parte en el Nº 2 y la segunda en el Nº 3. El cambio de ubicación no incidió en el transcurso del encuentro aunque los campos sean muy diferentes. El guión siguió por el camino que habíamos visto en la primera parte, dominio del balón por parte del Calvo Sotelo y efectividad al contraataque de los de Riazor. La sobriedad defensiva, el sistema de contragolpe y una excelente puesta de los peones en el campo, fueron elementos fijos del conjunto de Las Esclavas a lo largo de todo el Torneo y propiciaron que se le considerase como posible candidato al Título. Sin embargo, la lotería de los penaltis en la semifinal contra Sabón, les jugaría una mala pasada, teniéndose que conformar con la Copa de 3er clasificado y con el Trofeo al equipo menos batido del campeonato, circunstancia que para un primerizo no está nada mal.
Como balance final, podemos señalar que el Torneo está creciendo mucho, tal vez demasiado. Todo va muy aprisa. Cada vez se requiere más control, más intervención, más organización, más trabajo. El principal problema que surgió durante el Torneo, no estuvo en el número de participantes o en los fallos organizativos, normales en pequeñas estructuras administrativas, el principal escollo que asomó en esta edición fue la desmedida ambición de algunos equipos, no sólo de los responsables o de algunos jugadores, sino también del entorno de los conjuntos, por ganar a cualquier precio, olvidando el espíritu de los fundadores de la ACM.
Yo no soy más que un miembro como cualquier otro de la ACM, pero creo que el objetivo primordial a conseguir en próximas ediciones del Torneo será recuperar los principios que un día, cada vez más lejano, animaron a unas personas a trabajar en común para levantar un proyecto de encuentro, alrededor del fútbol, entre los alumnos y alumnas de los centros educativos donde trabajábamos. El "virus" de la competitividad desmesurada debería ser erradicado del Torneo. No podemos difundir unos valores si actuamos de manera equívoca o consentimos los contrarios.
Como despedida del Torneo 2010, miembros de la Asociación y responsables de algunos equipos participantes celebraron una cena relajada y entusiasta en el Restaurante As Arcas de O Burgo. En la misma, los personajes más buscados durante la noche para mostrarles las felicitaciones de los demás, fueron Roberto y Conchi, máximos responsables del Zalaeta y ejemplos para todos que el trabajo, el esfuerzo, la ilusión y la tenacidad bien hechos, pueden permitir alcanzar los objetivos que te marques por muy difícil que parezcan cuando los piensas.
Un saludo.
Carlos Sande